sábado, 12 de abril de 2014

Comimos: Merienda en Gina, Nueva York

Hace mucho que no escribía algo sobre la Gran Manzana. 
Estos dias en que el fresquito empieza a rodearnos, me fue inevitable pensar en los calores pasados, aca en el verano, y en el verano de Nueva York el año pasado.
A esto debo sumarle que para el momento en que escribo estoy con un poco de hambre y experimentando la leve necesidad (no llega a antojo) que ya podriamos decir ha caracterizado a mi embarazo de tomar un jugo exprimido de naranja.
Resultado: el atormentador recuerdo de un barcito en Central Park West en el que probé unos de los jugos de naranja mas ricos de mi vida.


Habíamos pasado toda la mañana caminando por Harlem; estabamos cansados, acalorados y buscando el Dakota Building para concer la última morada del primer Beatle en dejarnos cuando apareció este barcito a pocas cuadras del subte.

Me conquistó por lo blanquito y luminoso, como casi todas los ambientes blanquitos y luminosos. Entramos y nos desplomamos lo más delicadamente posible en una mesita junto a la ventana. Los precios eran acorde a la monada del lugar y a su ubicación, pero nada impidió que pidamos esas bebidas que veníamos imaginando en los mil quinientos grados de temperatura que habíamos padecido en el subte: un jugo exprimido de naranja y una limonada. Unos tiernos, por como venía la frase cualquiera diría que nos íbamos a pedir un vino...



Nos los sirvieron junto a la enigmática porción de pan, tostado en este caso, y aceite de oliva, cuyo significado desentrañamos en Little Italy (leer a q u í ); y como habiendo bajado la temperatura corporal gracias al aire acondicionado nos dimos cuenta que el almuerzo había sido pasado practicamente por alto, nos pedimos para picar una porción de tarta de manzana con helado. Tranqui tambíen.

Fue una merienda deliciosa, que nos dió energía para después ir a recorrer el Central Park.

Para quienes tengan la suerte de visitar Nueva York y quieran darse una vuelta: Av. Amsterdan 279, barrio Central Park West. O como escriben allá: 279 Amsterdan Avenue.

lunes, 7 de abril de 2014

YoMama: Hemos terminado la temporada de casamientos

Uno siempre se alegra cuando los amigos se casan. Por los ve felicies, porque apuestan a un proyecto, porque encontraron alguien que los ama y los acompaña; y porque se viene una linda fiesta; grande, chica, mediana, corta, larga, como sea pero fiesta, como sea pero un momento para bailar y divertirse con los seres queridos. Se sabe que se vienen meses de preparativos, que a todas las mujeres nos emocionan,; las que ya nos casamos, recordamos nuestro día y las que todavia no lo hicieron fantasean con el suyo tirando ideas al aire que van desde la mega-fiesta en un hotel, hasta un asado en el patio de la abuela. No importa como venga la celebracion, lo importante es que venga.
Pero que pasa cuando de repente a la recepcion del feliz anuncio uno le suma que está embarazada, y que si suma mentalmente los meses, da como resultado que una va a estar en esa fiesta (en que ya esta pensando como vestirse) con una panza de 5, 6, 7 meses de embarazo?

Crisis, dolor de cintura premonitorio, imagen mental de los vestidos disponibles tachados con una cruz roja -grande- porque no-te-van-a-entrar.

Eso paso por mi cabeza (ademas de la alegria descripta en el primer parrafo, obviamente) al enterarme que mi amiga Sabrina se casaba con Francisco el 6 de febrero (5 meses), Nacho - compañero de trabajo de Marce- se casaba con Belu en 29 de marzo (6 meses casi termiandos) y mi amiga Flor se casaba con Nico el 5 de abril (7 meses exactos).

Mi agradable manera de enfrentar la situacion fue negarla (saludo a la psicologia que me esta mirando). Asi, fui llegando a la fecha sin preocuparme por el qué ponerme y FELIZ. 

Para el primer casamiento -Sabri&Fran- usé un vestido rojo que pueden ver en esta publicacion. Para ese momento la panza habia crecido pero no mucho; por lo que solo tenía que evitar los vestidos pegados al cuerpo. Corte princesa y salimos.

Sin embargo, la cosa se complico para los siguientes dos casamientos.
Para el casamiento de Nacho&Belu pensaba ponerme un vestido de Vitamina en blanco, azul y violeta; pero, cuando estabamos preparando el bolsito para viajar a Mar del Plata (donde fue la celebracion) advertí con gran desesperación que no había posibilidades de meterme en él. Silencio, respiración profunda y resurrección de un vestido negro con lentejuelas hecho en una tela con spandex que permitio que mi hijo y yo entraramos en él.

Para el casamiento de Flor&Nico tuve que buscar dos atuendos. Para la ceremonia religiosa y la fiesta y para el Civil, ya que fui testigo y no queria que generaciones de la reciente Flia. Catalano vieran esas fotos y se preguntaran "quien es la testigo que estaba en calzas?".
Para el civil elegí un vestido de encaje con medias negras, tranqui, sobrio para que la novia resalte con los brissshhhhooosss que tenía y para el casamiento; sin dar muchas vueltas opte por el vestido rojo, que no solo es una pichincha Armani Exchange, sino que principalmente es #VincentFriendly y los dos pudimos comer y bailar toda la fiesta tranquilos.

Como se portó el bebe Vicente en las fiestas? excelente, bailó con mamá y papá toda la noche, en la última hora hubo que hacer un descanso, en el que terminé sentada en la mesa o en una barra bailando de la cintura para arriba.
El bebe quedó un poco electrizado, por lo que una vez en casa pude notar que seguía bailando.  
Mamá Aldana no pudo comer como está acostumbrada (a lo bestia) pero no dejó de atacar la mesa dulce como corresponde.

Aún así, el balance del obstetra dió, este pasado viernes, un aumento de peso de sólo 7,5 kgr. ;)

Ahora, F O T O S!
Panzas al mes 7, fiestas: Sabri&Fran, Nacho&Belu, Flor&Nico.Una yapa en la última: Mamá, papá & Vincent en Punta Mogotes.

Buena semana!!