miércoles, 21 de agosto de 2013

Comimos: The Oldest - uno de los lugares favoritos de mi Sr. Marido.

Cada tanto pregunta, si vamos a comer a The Oldest?

The Oldest es un Bar estilo Irlandés de la zona de colegiales. Lo descubrimos en la primera mitad del año buscando un lugar donde cenar por nuestro aniversario. Ese día, domingo 19 de mayo, revivimos nuestros diez años juntos, y la pasamos tan bien, y el lugar nos acompañó tan bien que hemos vuelto un par de veces.

La ambientación es similar a los pubs irlandeses que conocimos en Dublin. Oscuro, en verde y madera, con botellas, posavasos y carteles de marcas de cerveza y whisky. Luces, pizarras. Como primera impresión podemos decir que si la propuesta era sacarnos de avenida Elcano y llevarnos a Dame str., lo consiguieron.

Como segundo paso, hay que analizar la carta. La misma cuenta con una larga lista de bebidas alcohólicas y tragos, además de una buena variedad de jugos de frutas. El Sr. Marido se pidió un Gin Tonic, que calificó como exquisito, y yo un licuado de frutillas. Amo las frutillas.

El servicio de mesa incluye una canasta de panes (pan de pizza, de semillas) con queso crema y especias para la espera, ya que los platos tardan un ratito en llegar.

El menú cuenta con entradas y platos principales; no hay una gran variedad pero si se tocan todos los sabores: pastas, pollo, pescados y carnes. La primera vez que fuimos optamos carnes, pero en esa segunda vuelta por las pastas. En ambas oportunidades los platos fueron excelentes y no hubo chance de que pidiéramos un postre por lo abundante que eran. Prometo review de postres para más adelante.

Nos preguntan si lo recomendamos?
Absolutamente!

lunes, 19 de agosto de 2013

DiariosdeViaje: Top of the Rock + los gatitos de eBay

Advirtiendo que hace unos días que ando colgada por acá, me dispuse volver al "bloggeo" (existirá este término?) con algunas de fotos que más me gustaron de Nueva York, sacadas desde el Observatorio del Rockefeller Center.

El edificio es uno de los emblemas de la ciudad, se encuentra construido exactamente en el medio de la isla de Manhattan y lleva sobre sus hombros la historia de una de las familias más acaudaladas de los estos tiempos.
Fue John D. Rockefeller quien ideó el edificio y su hijo John Davision Rockefeller Jr. quien lo hizo realidad tras un período de construcción de 9 años.
Se lo concibió como una ciudad dentro de la ciudad por eso consta de varios edificios conectados entre sí, galerías con locales comerciales y patios de comida, uno de los cuales, por encontrarse en el corazón de la edificación es el que año a año se viste de pista de patinaje sobre hielo; y que hemos visto en centenares de películas.

Nosotros lo visitamos en 3 oportunidades. La primera, recién llegados a la ciudad, en una caminata nocturna que no incluyó cámaras fotográficas y que terminó en un paseo en el Central Park.
La segunda es la que se verá en esta publicación -que tuvo como objetivo en mirador del edificio- y la tercera, en la que recorrimos la periferia del mismo, y que se verá algún otro día.

Debido al tamaño el complejo de edificios, la estación del subte tiene un acceso directo a las galerías comerciales de la planta baja desde las cuales subimos a las terrazas de observación.

La imagen que se ve a continuación es de la lámpara central del sector de ascensores, ojalá pueda apreciarse la delicadeza de los cristales.

El observatorio cuenta con 3 pisos, desde los que se puede ver la totalidad de la ciudad. Tiene un recorrido circular mediante el cual se sube de nivel lentamente apreciando los cambios de altura.
Nosotros elegimos subir de noche -no sólo por el calor agobiante del día- sino para ver también las famosas luces de la ciudad.

Nueva York se extiende como una alfombra de pequeñas lucecitas salvo en la zona de Times Square, que se divisa claramente como una cajita de luces y flashes en movimiento en medio de la vista panorámica. 
También se pueden ver los puentes con conectan Manhattan con Brooklyn, el Central Park -como una mancha oscura debido a su iluminación apagada- y el resto de los famosos rascacielos de la ciudad: el Empire State Bulding o el Edificio Chrysler.

Por último, los gatitos de eBay.
Como turistas, mi Sr. Marido y yo somos agotadores. Nos reparamos recorridos de mañana y de tarde porque no queremos dejar un sólo lugar sin conocer. Obviamente que el tiempo nunca alcanza, pero si encima estuviéramos parte del tiempo haciendo "nada" nos volveríamos locos.
Por esto mismo, en mi vida como turista prefiero siempre vestirme con ropa cómoda.
Para este día -que comenzó recorriendo Times Square con una temperatura cercana a los 36°- opté por una blusa sin mangas, un short de jean y chatitas.

La blusa fue una de mis primeras compras por eBay. Tengo que reconocer que la primera vez que tuve que cargar los datos de mi tarjeta de crédito para comprar sentí pánico. Me imaginé pidiéndole ayuda  a los chinos del supermercado para reclamar la devolución de la millonada de plata que me iban a cargar en la cuenta desde algún sucucho en el medio de Asia. Una visión fatalista claramente prejuiciosa de mi parte puesta en evidencia por un vendedor con las mejores intenciones y un inglés extrañísimo.
Así llegó a casa, junto con un blazer azul klein que amo, mi remera de gatitos. Esta está forrada y se anuda en la espalda.
El short, siguiendo la temática oriental (!?) lo compré en el barrio de Chino, en un local de los que prácticamente rematan prendas de Levi´s por la módica suma de u$d10.
Completa el look una cartera verde y dorada de TopShop, regalada para mi cumpleaños por mi Sr. Marido durante nuestra Luna de Miel en Japón.

Les cuento que la foto esta sacada desde "la disco" del Top of the Rock. Con honestidad, no tengo idea de que hacía este espacio ahí. Era una habitación con panales luminosos, los cuales se encendían, apagaban o cambiaban de color según el movimiento de los visitantes. 
Por supuesto que una vez ahí le pusimos toda la onda del mundo, pero ahora que lo pienso, sigo sin saber cual era su propósito.

Debido a los casi 70 pisos que tiene el Rockefeller Center, el viaje en ascensor hasta el observatorio es un poco más largo de lo que estamos acostumbrados, por eso el ascensor posee un techo transparente en el que se proyecta el siguiente video, capturado de forma ilegal -como le gusta resaltar a mi Sr. Marido.- Que lo disfruten!

miércoles, 14 de agosto de 2013

Comimos: Jamba Juice

Una tarde con jugos de frutas!
Afortunadamente (?!) durante los primeros días en la Gran Manzana padecimos la ola de calor más fuerte de los últimos 11 años. La temperatura habitual rozaba al mediodía los 40° grados, y si tenemos en cuenta que los grados en USA se expresan en "Farenheit", ver en la televisión que la temperatura ascendía a los 95° era un terrible golpe a la moral.
Con la moral golpeada y la piel ardiendo no quedaba otra opción que hacer paradas técnicas para refrescarnos. Ahí apareció Jamba Juice. Esta es una cadena similar al Starbucks pero que sirve todo tipo de jugos de frutas.

Funciona de manera similar; te acercas a la caja, pedís lo que querés y te vas a la barra a esperar que terminen con la preparación.
Nosotros pedimos un wrap (algo así como un crepé) de pavita, zanahoria y mostaza de Dijon suuuuuper liviano y un Strawberry Surf Rider. Qué nombre no? En castellano significa jugo de frutilla, durazno y limón. El wrap también tenía un nombre grandilocuente: Turkey, Dijan &Jack Mini Wrap.
Y para seguir con los nombres raros, mi marido ya estaba empezando a hacerse llama MIKE con la excusa de que las personas no-hispanohablantes iban a tardar mucho tiempo en escribir su nombre español. ...

Desde ya que cualquiera que intente un negocio parecido en Buenos Aires se gana mi bendición.
Si hay algo que disfruto cuando viajo es la variedad de frutas y jugos que existen en otros países. Quizás sea un tema de costumbre "culinaria" nuestra no consumir esos productos, pero realmente deberíamos.

Yo por ahora, me conformo con la licuadora que me regaló uno de mis hermanos cuando me mudé y las frutas del super de la vuelta de casa.

lunes, 12 de agosto de 2013

Fotografiamos: LOVE

A pocas cuadras del MoMA, se encontraba la famosa esculta LOVE de Robert Indiana. 



Vamos a detallar un poco más todo lo que acabo de decir.

A pocas cuadras: honestamente recuerdo que eran pocas, pero no se bien ni cuantas ni para donde, porque debido a que mi Sr. Marido había estado en Nueva York previamente -y yo no- me dejé pasear por él sin ni siquiera pedir un mapa de recuerdo.

Escultura Love: es la palabra LOVE gigante que se ve en la foto. Corresponde a una serie de esculturas y obras de PopArt, que se caracterizan por la utilización de palabras, letras o símbolos en colores brillantes o estridentes. Hay otras esculturas afines con las palabras, EAT y HUG.

Robert Indiana: es el auto de la obra. Un artista norteamericano, llamado Robert Clarc, nacido en Indiana, nombre que hizo su apellido. Comenzó sus estudios en arte en su ciudad natal y una vez terminados se mudó a Nueva York. Como no podía ser de otra manera, se sumó a las huestes de Andy Warhol, participando en las producciones de "The Factory" no solo como actor sino también como escenógrafo.

El hombre no pude registrar su autoría de esta obra porque lo que además de todos los LOVE que andan dando vueltas por el mundo (Tokyo, Vancouver, Madrid, Jerusalem, entre otros) de mano del artista, cada uno puede sentirse libre de poner su LOVE donde quiera.

Yo pondría uno en la lomada que hay en el medio del Parque Saavedra.

Saavedra PopArt, baby!

miércoles, 7 de agosto de 2013

Lucimos: Un neceser que pide viaje

La semana pasada escribí sobre mi visita al local de Rouge del Patio Bullrich - ver acá - y comenté que había hecha una compra.
Mi intención original fue comprar productos para el cuidado de la piel, ya que lo míos se estaban agotando. Obviamente, mi capacidad - casi siempre inexistente - de concentración sobre los productos duró los pocos minutos que me llevó descubrir una caja de vidrio sobre una tarima que contenía el siguiente neceser rojo.


Se trata de un neceser edición limitada, de poca comercialización en Argentina con productos de Estee Lauder diseñados junto a la Michael Kors.
El neceser, rojo liso con el monograma de la marca, contiene los siguientes y engamados productos: esmalte de uñas, labial, gloss, lápiz delineador, rimmel, rubor y una brocha.
El diseño conjuga la estética de las dos marcas, y después de dudar, se vino a casa para transformarse en mi nuevo neceser de viaje.

Así, me acompañó a New York durante las vacaciones de invierno.
Cabe aclarar que en la otra parte del continente mientras nosotros tenía una ola polar, había una ola de calor. Los primeros días de nuestro viaje tuvimos temperaturas de 35° a 40°, un verdadero atentado contra la prolijidad y la elegancia, y el maquillaje se mantuvo excelentemente durante toda la jornada de caminata-subte-paseos. 
Cada día estoy más feliz con mi nuevo maquillaje.

lunes, 5 de agosto de 2013

DiariosdeViaje: MoMA

Una visita obligada en Nueva York.
Todo el mundo me venía hablando de él, y la verdad, creo que hasta se me pasó por la cabeza bajarme del avión, dejar las valijas en el hotel e ir directamente a visitarlo, con cara de dormida y el pelo hecho una mugre.
Obviamente no me ganó la locura y nos tomamos una tarde completa para recorrerlo, bien descansaditos.
Estoy hablando del Museo de Arte Moderno o bien MoMA (Museum of Modern Art). 


Fue creado en el año 1929 y es el primero en su tipo, dedicado al Arte Moderno y Contemporáneo. Incluye diferentes disciplinas: pintura, dibujo, escultura, fotografía y medios audiovisuales. Además de contar con áreas de diseño -que me quise traer entera a casa-
Recorrimos todo el museo, de arriba a abajo, de derecha a izquierda; he aquí algunas fotos de ello.

Dentro del espacio de diseño se encontraba un sector con objetos para la casa, mesas, cubos, sillas, banquetas. Casualmente las sillas que más invitaban a "depositarse encima" estaban ubicadas en los lugares más alejados, por lo que pese a mi cansancio, sólo pude contentarme con sacarles una foto e imaginármelas en el living de casa.

La colección supera los 150000 objetos, entre los que se pueden encontrar obras de Picasso. Miró, Jackson Pollock y del artista "marca registrada" del lugar Andy Warhol.
Afortunadamente en estos últimos años tuvimos la suerte de viajar mucho, visitar muchos museos famosos y ponernos cara a cara con obras que han revolucionado su tiempo. Es una sensación bastante extraña, es ver por primera vez algo que uno ya ha visto muchas veces, de los que ha escuchado hablar muchísimo y que está ahí solito colgando en una pared, puesto sobre una tarima.
Lo lindo es que la sensación se renueva con cada obra y después viene -en mi caso- acompañada de alguna mini reflexión, producto de mi cuestionable pensamiento lateral o de una importante capacidad de abstracción. Así, le he prestado más atención a una especie de mesa que hay abajo de la Gioconda o aun gato que hay en una punta de las Bodas de Cana (búsquenlo, esta abajo a la derecha); y me he relacionado con la siguiente obra denominándola las "latas de Warhol". Pero, esto ya no se si es de tanto interés.

En las fotos se ven algunas de las obras con las que más disfruté encontrarme.

Por otro lado, ediliciamente, en museo era increíble. Además de las escaleras de la entrada (las del helicóptero) cuenta con escaleras iluminadas con luz natural que unen los dos cuerpos del edificio. Me encantaron. Para sacar esta foto subí y bajé un par de veces por unas escaleras mecánicas que se encontraban enfrentadas.

Por último, y como exposición no permanente, vimos un poco del trabajo del arquitecto Le Corbusier y tratamos de entender un poco los motivos que lo llevaron a ser un arquitecto "de culto". Su manera de entender las necesidades de los hombres y sus proyectos para las nuevas planificaciones urbanas. No creo que nos hayamos vuelto expertos, pero si un poco más informados. :P


viernes, 2 de agosto de 2013

Lucimos: Patio Beauty Week & Estee Lauder

Hace unas semanas, en el Patio Bullrich se llevó a cabo la "Patio Beauty Week", en el local de Rouge del subsuelo.
Anduve por ahí acompañando a una amiga, fanática de la cosmética - a quien pueden conocer a través del Blog de Ana - y fuimos directamente al stand de Estee Lauder. 


Nos atendió el personal de la perfumería como a dos reinas. La idea era probar productos para el cuidado de la piel, por lo que adaptandose a nuestros diferentes tipos de piel, nos hicieron una limpieza de cutis y la posterior hidratacion.
La línea que más me gusto fue la Idealist, son productos reparadores que buscan un equilibro en la tonalidad de piel. Me traje - gracias a Ana :) - el Serum a casa, pero además probé el producto para contorno de ojos, que no solo hidrata y desinflama las posibles bolsas, sino que contiene un tinte que te permite usarlo como corrector. Tenía un innovador aplicador que se apoya directamente sobre la piel y deposita el producto mediante un masaje super suave.
Una vez con el rostro en perfectas condiciones, los maquilladores de la marca nos dejaron hermosas.

Pero eso no fue todo. 
No sólo nos trataron excelentemente bien. No sólo nos explicaron, sino que por haber estado ahí y adquirir algunos productos (lo que yo compré lo van a ver en otra publicación) nos hicieron un regalito con articulos de la marca.
A saber: crema de día, serum, crema de limpieza, brillo labial y rimmel. Todo, en un neceser verde divino.
Un placer terminar la tarde así.
Es obvio que una vez que llegué a casa, le exigí a mí Sr. Marido que me lleve a dar unas vueltas!!

jueves, 1 de agosto de 2013

Comimos: Pizza conmigo

Uno de los objetivos que nos pusimos para este viaje fue conocer la Nueva York desde la comida. Para eso nos marcamos un par de lugares que teníamos que visitar y recetas que teníamos que conocer.
En varias oportunidades voy a ir compartiendo los distintos platos que probamos, que van desde las clásicas hamburguesas hasta comida Tai.

Lo primero que probamos fue pizza. 
Como fanática de la pizza que soy, siempre que viajo trato de pasar por alguna pizzería para comprar nuestra pizza con la que se prepara en otros países. Esto es así porque he escuchado miles de comentarios respecto a que la pizza argentina es incluso más rica que la italiana (algún día lo corroboraré!!).
Había escuchado que la pizza en Nueva York era buena, aunque, como en muchos otros países de América podía llegar a tener ingredientes increíbles.

Así las cosas, encontramos un barcito cerca del hotel que proclamaba la siguiente promoción: dos porciones de pizza y una bebida mediana (que para lo que estamos acostumbrados nosotros es g i g a n t e) a U$S5. Si, 5 dólares.
El lugar se llama Little Italy, haciendo una clara alusión al barrio italiana en la ciudad y nos inspiró confianza.


Resultado: un excelente almuerzo.
Una gran porción, con abundante queso, orégano y ajo.
La masa era super fina y blanda, por lo que nos costó comerla con la mano, pero estaba exquisita.

Como nota de color, me fijé el menú para corroborar que otras pizzas se podían comer y me llevé un susto.
Obviamente que había varias opciones de queso, tomate, pero también había opciones como salchichas y carne picada. Mejor quedarnos con la clásica pizza de muzzarella!!

Con la pancita llena siguimos camino por la ciudad más cosmopolita del mundo.