martes, 12 de febrero de 2013

Comimos: ensalada caprese y algo más

nunca termino de saber si me gusta cocinar o no.
increiblemente, hace ya más de 3 años que debo alimentarme por mis propios medios debido a la imposibilidad de que mi mamá me cocine en mi casa, y todavía no entendí que le ocurre a mis sentimientos a la hora de pararme frente a la heladera y preguntar al viento: que vamos a comer?

durante un tiempo cocinaba siempre yo, durante otro tiempo cocinaba siempre mi sr. marido; pero en virtud de sus recientes viajes por trabajo me vi irremediablemente compelida a tratar de no consumir a diario formitas de pollo. instinto de supervivencia podríamos decir...

una de las cosas que sí fuí descubriendo es que disfruto mucho de plantear la comida al estilo japonés. por lo poco que pude aprender allá, más las frecuentes visitas a mi amiga Eli, observé que la mesa se dispone de un plato principal y al menos dos otros platos que lo acompañan. en las comidas formales, esos platos deben ser 5.
tambíen sé que tengo una particular debilidad por la vajilla oriental, que hablando mal y pronto seria una inmumerable serie de platitos, cuenquitos y potecitos.

toda esta serie de costumbres, y porque no manías, dieron como resultado que nuestro almuerzo de ayer consistiera en lo siguiente:

en primer lugar, una ensalada caprese. uno de mis platos favoritos. para mi, bastaría por sí sola, pero mi marido, fiel a su instinto carnívoro me miró y me dijo: "falta algo más que se le pueda poner".

entonces empecé a buscar en mi humilde cocina ese "algo".

encontré arroz blanco (que le encanta), choclo, aceitunas (que van en la ensalada!! pero como a él no le gustan me las serví aparte)  y para que haya algo crocantito, croutones.

conociendolo como lo conozco, me dí cuenta que tambíen el almuerzo tendría que tener algo de carne.

saqué una pechuguita de pollo, la corté en cubitos e hice por poco de magía; una manera sutíl de decir "tiré el pollo en una sartén a modo de wok y empecé a ver que le podía tirar para condimentarlo".
lo que encontré fue salsa de soja, aji triturado, un pedacito de cubito de caldo de pollo y un chorrito de agua. saqué la idea de la salsa teriyaki, que debe prepararse a parte en el wok y luego servirse con el pollo ya cocido.

despúes, agarré un montón de esos tachitos que Marce detesta que compre en el barrio chino y el almuerzo quedó así.